La Autoridad Bancaria Europea (EBA), en el marco de los trabajos del Joint Bank Reporting Committee, ha publicado su Programa de Trabajo 2026, avanzando en la integración del reporting bancario y reforzando las expectativas sobre coherencia semántica, trazabilidad y reutilización de datos regulatorios, incluyendo información ESG y de riesgo climático físico.
Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE) ha publicado una comunicación en la que intensifica la supervisión del impacto del riesgo climático físico y de la credibilidad de los planes de transición de las entidades financieras, integrando estos elementos de forma explícita en su análisis prudencial y supervisor.
Qué ha cambiado
• Se refuerza la expectativa de que los datos reportados en los distintos marcos regulatorios (FINREP, COREP, reporting ESG, IReF y resolución) sean coherentes desde el punto de vista conceptual y semántico, evitando divergencias en definiciones, reglas de cálculo y asignación.
• El reporting ESG deja de concebirse como un ejercicio independiente y se integra progresivamente en la arquitectura general del reporting bancario, abarcando la incorporación de indicadores de sostenibilidad en los estados FINREP y COREP, la alineación de las exposiciones con la taxonomía europea, la inclusión de información sobre colaterales verdes y la medición del riesgo climático físico en las carteras crediticias, , con especial atención a colateral, riesgo climático físico y métricas vinculadas a taxonomía, tales como el Green Asset Ratio (GAR), el Banking Book Taxonomy Alignment Ratio (BTAR), la proporción de financiación sostenible, las emisiones financiadas (financed emissions) y los indicadores de exposición a sectores intensivos en carbono.
• El BCE eleva el riesgo climático físico y los planes de transición a un elemento central del análisis supervisor, con foco en su impacto económico y financiero efectivo y en la plausibilidad de los supuestos utilizados por las entidades.
• Se incrementa la relevancia supervisora de la coherencia entre datos, modelos, estrategia y narrativa de transición.
Qué implica para las entidades financieras
• Mayor exposición a hallazgos regulatorios derivados de incoherencias entre reporting ESG y reporting prudencial, incluso en ausencia de errores formales.
• Necesidad de reforzar la gobernanza del dato, la trazabilidad y la documentación metodológica asociada a métricas ESG, colateral y riesgo climático.
• Incremento de las expectativas sobre la calidad técnica y la credibilidad de los planes de transición, que pasan a evaluarse desde una óptica prudencial y no únicamente divulgativa.
• Impacto potencial en el diálogo supervisor, en los procesos SREP y en la evaluación global del perfil de riesgo de la entidad.
Qué recomendamos hacer en 2026
• Revisar de forma integrada los marcos de reporting ESG y prudencial, identificando incoherencias semánticas, metodológicas o de asignación.
• Definir y documentar un diccionario interno de datos regulatorios que asegure consistencia entre los distintos marcos de reporte.
• Evaluar la exposición real a riesgo climático físico por sector, geografía y colateral, y su alineación con modelos internos y estrategia.
• Revisar los planes de transición desde una perspectiva prudencial, asegurando la coherencia entre supuestos climáticos, impacto financiero y capacidad de ejecución.
• Preparar documentación técnica sólida para auditoría, procesos de assurance y diálogo supervisor.
Cómo podemos ayudar desde Valora
• Diagnóstico integrado de preparación frente a las nuevas expectativas de la EBA y del BCE en materia de reporting, riesgo climático y planes de transición.
• Apoyo en la definición y documentación de diccionarios semánticos y marcos de gobernanza del dato regulatorio.
• Revisión técnica de planes de transición y de su coherencia con riesgo físico, colateral y estrategia de negocio.
• Soporte metodológico en la preparación de argumentarios y documentación para auditorías y procesos de supervisión.
Enero 2026
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